Es difícil saber con exactitud el número de impactos publicitarios al que podemos estar sometidos como consumidores al cabo del día en Internet, la TV, la radio, en las vallas de exteriores, la prensa, los autobuses, etc. Casi no hay lugares que no se hayan convertido en soportes e incluso nosotros mismos no dejamos de serlo en ocasiones aunque sea de forma voluntaria. En definitiva, estamos sometidos a constantes reclamos de solicitud de nuestra atención. La neuroplasticidad de nuestro cerebro hace que podamos sobrevivir cognitivamente a esta saturación de llamadas de atención de dos formas: una, obviando gran parte de esas llamadas (hemos aprendido a no ver la publicidad en los sites, a no prestar atención a las vallas o carteles que inundan las calles, a cambiar de canal en la TV, etc.) y dos, distribuyendo la atención entre más focos de atención y reduciendo la profundidad de la misma. Existen diferentes debates, aún sin resolver, sobre cómo Internet afecta a la capacidad de concentración y modifica procesos cognitivos.
Los mass media han considerado tradicionalmente a las audiencias como una propiedad y cualquier pérdida de cobertura –en definitiva, de atención- se entendía como un acto de infidelidad por parte de la audiencia. La novedad que ha introducido la web 2.0 es que las audiencias están en los social media pero no son propiedad de los social media porque se constituyen y disuelven en un proceso de reconfiguración constante, cada vez más habitual también en los mass media. Así que, el hecho de considerar a las audiencias como masas y bajo variables sociodemográficas estables solo tiene sentido desde la investigación social para la comercialización publicitaria de una supuesta atención permanente.
Seguro que algún día se comprenderá, incluso por parte de los medios, que no venden publicidad sino atención. Y que lo que se experimenta como crisis de la publicidad tiene en gran medida una explicación desde la crisis de atención.

2 OPINA DE ESTE POST (publicación inmediata):
Una de las capacidades que deberíamos entrenar es justamente la "atención", en los entornos que nos movemos es complejo, hay tantos estímulos .... parece ser que algunos lamas ponen a sus alumnos a meditar en los centros comerciales .... tarea titánica, sin duda, pero ahí es donde nos movemos.
los públicos demográficos, las masas para la facturación publicitaria evolucionan hacia grupos de ocasional enlace digital
se sigue facturando por cantidad pero empieza a depender de influenciadores y amplificadores que no garantizan que la atención se concentre y llegue a públicos o se pueden autoconvocar acumulando una gran y corta voz en internet
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