Exceso de productos y servicios indiferenciados. El rol tradicional de los departamentos de marketing era vender lo que la fábrica producía. Esto, se conseguía básicamente por medio de la venta masiva de productos de mejor calidad que la competencia. Hoy por hoy todos los productos y servicios cumplen funcionalmente altos estándares de calidad. ¿Qué les diferencia? En la práctica nada. Porque en todas las empresas trabajan profesionales que han ido a las mismas universidades y escuelas de negocio, tiene C.I. similares y son capaces de trabajar las mismas horas con similar productividad. Sólo se compite en precio, calidad o en nada. La mayoría de las empresas sólo son meros me too.
El problema de todas las empresas en casi todos los sectores se resume en la dificultad de crecer. Muy pocas áreas de negocio pueden crecer en ventas y beneficios de forma sostenida con cifras de dos dígitos (salvo las actividades ilegales y limítrofes) debido al nivel competitivo. En cuanto un segmento del mercado alcanza crecimiento y rentabilidad aparecen tantos nuevos entrantes hasta que ese mercado se hace no rentable para la gran mayoría, desapareciendo entonces muchos competidores. El mercado tiende así a ser controlado por un número limitado de competidores. Cuando el mercado ha madurado y no crece, la forma de hacerlo para las empresas es por compra de otras empresas como forma de ganar cuota de mercado. Este proceso de maduración podía llevar años incluso décadas en el siglo pasado, ahora puede ser cuestión de meses. En la práctica la consecuencia es que es muy complejo tanto crear una ventaja competitiva y, sobre todo, sostenerla en el tiempo.
Descubriendo lo obvio (1): El marketing es simple
Descubriendo lo obvio (2): El marketing es simple
















