Estoy escribiendo desde hace unos días un artículo académico sobre Sociabilidad online, información e investigación y es curioso como en ocasiones inmerso, o casi absorto, en la reflexión que lleva a escribir ideas rápidas, mientras surgen enlazadas e hibridadas unas entre otras, para que no se volatilicen en la nada y no vuelvan nunca, se crean de forma espontánea dentro de ese marasmo algunos conceptos cargados de significado. Un ejemplo es el de infosociabilidad, ahí va el texto tal cual...
En definitiva, la propuesta científica e intelectual de este artículo no es la de identificar leyes universales con la intención de reducir una incertidumbre ontológica sino la de afinar, en la medida de lo posible, las herramientas intelectuales para captar, describir, analizar, comprender y explicar mejor la multiplicidad de complejas estructuras de significación en las que nos hayamos inmersos basadas en la información omnipresente en Internet. Esto es, desde bases científicas captar el carácter normal de la organización de la generación y difusión de información en Internet y sin dejar de comprender su singularidad y lógica, porque comprender la realidad hoy día impone de forma consecuente el estudio de esta nueva forma de infosociabilidad, de las relaciones -que se están dando de forma síncrona y asíncrona- en ese continuum cotidiano entre el contexto online y el offline basadas en la información hasta desaparecer de la propia percepción de las personas.
Un espacio sin lugar que también supone una nueva perspectiva que no se conjuga con los sentidos tradicionales, una perspectiva sin precedentes: el contacto social cada vez más ampliado y sin influir de forma significativa la geografía ni la distancia física, solo la cogeneración y viralización de información.