Miguel del Fresno



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MIGUEL DEL FRESNO

delfresno@gmail.com


Consultor Senior en Marketing & Comunicación Online; Investigador de Reputación Online; Investigador de Macro Tendencias Sociales.

Doctor en Sociología (UNED), DEA y Master en Sociedad de la Información y el Conocimiento (UOC), Executive Master en e-Business (IE Business School), MBA (IE Business School), Licenciado en Filosofía (UCM)

En la actualidad es Profesor en la UNED. También ha sido profesor de Marketing en la UCJC y de User Experience y Marketing en el IED

Ha sido Director de Marketing y Comunicación y Director de Unidad de negocio en Elsevier España; Director de Marketing y Comunicación de la cadena de librerías Casa del Libro; Director de Marketing y miembro del equipo fundador de casadelibro.com; Director Comercial de Ediciones Siruela

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Contra la apología del error

13/12/11


Hay corrientes de opinión que ensalzan la necesidad del error o fracaso. Incluso parece una ideología que el fracaso en un proyecto es garantía de éxito en el futuro. De los errores y fracasos se puede aprender o no. Es así de simple. Que de un error o fracaso se aprenda -o no- solo depende de la inteligencia de la persona para identificar, analizar y comprender las claves del mismo y esquivarlas en el futuro. En síntesis, para convertir un error en algo positivo lo que se necesita son dotes analíticas, inteligencia y capacidad para el aprendizaje. No existe una suerte de ley natural que nos inmunice contra la repetición de errores de forma individual ni colectiva. De existir una ley de esa naturaleza todo el mundo tendría necesariamente éxito y, mucho más, los que cometieran más errores o más grandes. Parece poco probable la existencia de esa ley natural. El error, por sí mismo, no garantiza ni el aprendizaje ni evita que pueda volver a repetirse.

En las organizaciones el fracaso tiende a socializarse en mayor medida que los éxitos que tienden naturalmente a individualizarse. Aprender de los éxitos tiene beneficios a corto plazo y no son fáciles de gestionar. A la larga si no se aprende del éxito -sino que sólo se explota- hace que las organizaciones sean menos capaces de sobrevivir puesto que tienden a cierta arrogancia y autocomplacencia. Mientras tanto el aprendizaje de los errores desaparece en nubes de racionalización y una muy humana actitud defensiva.

A riesgo de caer en cierto reduccionismo entiendo que en el marco profesional preferimos quedar al margen, en la mayor medida posible, de esas supuestas virtudes derivadas de los errores. Y que nuestro prestigio y valor como responsables es aprender, evitar errores y tomar el mayor número de decisiones correctas.

9 OPINA DE ESTE POST (publicación inmediata):

Amalio A. Rey dijo...

Perfecto, Miguel. Totalmente de acuerdo. Tenía un post en bandeja de salida sobre esto. A ver cuándo lo publico. Lo cierto es que se ponen de moda ciertos latiguillos, y los terminamos repitiendo sin tomar consciencia de los matices. Cometer errores es, en principio, más bueno que malo. Es obvio que lo mejor es tomar decisiones correctas. Pero hay cierto tipos de errores, que me gusta llamar "errores inteligentes" que vienen bien, y hacen crecer. Tienen rasgos bien definidos, y sobre eso quiero escribir..
Un saludo :-)

MdelF dijo...

Hola Amalio,

creo que te refieres precisamente a la capacidad de aprender, puede haber errores que nos hagan evidente el mismo error y el aprendizaje pero puede haber errores que sean menos útiles y que reiteremos en su repetición. Por tanto, la claves es el aprendizaje no el error.

arati dijo...

Recuerdo uno de esos reportajes de animales (que yo sí veo en la tele) sobre unos loros que no sólo eran capaces de aprender de sus errores, sino que eran capaces de aprender viendo como los errores los cometían otros. Muy listos los loros.

A los humanos parece que nos cuesta aprender de los errores ajenos. Incluso a veces ni aprendemos de los nuestros, ni siquiera de los que más nos duelen.

Buenas reflexiones, Miguel, me gusta venir a pensar.

MdelF dijo...

Es q precisamente esa es la clave para mi, la poca capacidad de aprendizaje individual (uno se equivoca incluso de forma consciente, anticipando el error no se evita) y, sobre todo, la muy baja capacidad de aprendizaje colectivo.

Buena reflexión la tuya, abrazo.

Beso.

M

Francesca Cañas dijo...

Pues como estoy de acuerdo con todo lo que habéis comentado sobre los errores, yo me voy a centrar en resaltar lo que más me ha gustado de tu post: "Aprender de los éxitos tiene beneficios a corto plazo, y no son fáciles de gestionar".

Las organizaciones no reflexionan sobre los porqués del éxito, ha salido bien y da lo mismo que haya sido porque se ha modificado un proceso que porque ha sonado la flauta por casualidad (que a veces pasa...), vamos a escorchar el cava que esto hay que celebrarlo... y esa ausencia de análisis a posteriori del éxito a mí me parece peligrosísima...

Creo que es la primera vez que vengo por aquí, pero si no os importa, volveré, que se está a gusto :-)

Juana dijo...

A veces al personal tiene éxito y lo gestiona fatal, hasta el extremo de convertirlo en un fracaso, me gusta lo que dice Francesca, hay que hacer análisis racionales de las causas del éxito.
En esto del 2.0 he visto a mucha gente morir de éxito, me ha llamado mucho la atención.

MdelF dijo...

Francesca, desde luego que serás siempre bienvenida; seas bien hallada de momento :)

Juan, un abrazo y tú siempre estás cerca.

Para evidente que el problema no es el acierto o el error sino la capacidad -o no- de aprender. Por eso mi intención (que viene de un pequeño enfado)con ese discurso un poco lelo de glorificar el error sin aprendizaje.

La única excusa que encuentro es la velocidad, vivimos en tiempos exponenciales, y el futuro ya no es lo que solía ser, ni los veranos duran cuando somos adultos lo que duraban cuando eramos niños.

La velocidad impone sólo más velocidad, se ha convertido en una metafísica. Los éxitos se pierden en las brumas de los egos y la vanidad. Los errores en difuminaciones abstractas de racionalidad, y sólo lo pagan los eslabones menos fuertes en la organización.

Besos

M

EVENTOSFERA dijo...

Hola Miguel!
Tenía lecturas atrasadas y he llegado a este post que de verdad agradezco leer. Hace como un mes escribí yo uno sobre mi experiencia personal sobre el fracaso. Lo escribí exclusivamente para dejar claro que "no es oro todo lo que reluce". Y tras leer después muchos comentarios y opiniones, me ha sorprendido la percepción del fracaso casi como una etapa necesaria, una etapa de aprendizaje más (y qué lejos de la realidad) sobre todo dentro del marco empresarial, que era a lo que me estaba refiriendo.

Estoy de acuerdo contigo en que un error no te enseña lo suficiente como para no volver a caer en él pero sí crea la alerta necesaria para no replicar modelos.

Aprovecho para felicitarte el año y a ver si nos volvemos a ver pronto ;)
Un abrazo,

MdelF dijo...

Hola Ana, me alegro de que pases por aquí :)) Valoro mucho tu opinión y em alegro de que coincidamos en gran medida. Un abrazo grande y espero que podamos coincidir en breve.

Miguel

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