He estado intercambiando unos emails sobre Netnografía con una periodista del diario Clarín, el resultado es un texto- entrevista sintético alrededor de la idea de netnografía y cibercultura
P: Decís que la netnografía es una teoría en construcción. ¿Por qué?
R: Se trata de un nuevo campo de investigación que presenta ciertas singularidades. El ciberespacio no es lugar geográfico sino un espacio sin lugar y, por tanto, impone revisar los métodos de las ciencias sociales y ver que nuevos retos hay que afrontar. Por otra parte, hay poca teoría y pocos estudios aún como para considerarla una teoría establecida. Incluso dentro del mismo concepto parecen investigaciones sociales propias de la sociología o la antropología, e incluso del marketing, y no todo es siempre conocimiento científico ni relevante.
P: ¿Cuáles son los principales argumentos para crear un nuevo método? ¿Por qué diferenciarlo de otros, como la etnografía?
R: La etnografía es para mí la principal fuente metodológica y de pensamiento para afrontar la netnografía. Lo que cambia no solo es lo que une a una comunidad, antes lazos de proximidad y/o parentesco y ahora, en el ciberespacio, puedeser cualquier afinidad o problemas (enfermedades, p.e.) Por tanto, obliga a una aproximación singular y diferente derivada de la construcción de la comunidad (hablo de comunidades nativas online y comunidades migradas online) y el aspecto geográfico, que en la netnografia desaparece. Los antiguos etnógrafos tenían que “estar allí” en el campo, y por eso habían de viajar en busca de lo éxito y diferente. Hoy el estar allí sigue siendo imprescindible, pero en el ciberespacio.
P: ¿Cuáles crees que son los principales campos de acción que se abren con este nuevo método de investigación? ¿Cuáles crees que pueden ser sus alcances a futuro?
R: En el ciberespacio lo que afrontamos es nuevas formas de sociabilidad o de sociabilidad ampliada. Se está produciendo una hibridación entre delante y detrás de la pantalla, entre lo off y lo online. La necesidad y oportunidad de la netnografía aparece en la medida en que ya no es ni significativa ni oportuna una separación ontológica ni fenomenológica entre el mundo online y offline, en la medida en que lo que se está dando es una progresiva hibridación de las prácticas sociales de las personas, comunidades y culturas entre ambos contextos. O expresado de otra forma, los investigadores hemos ido llegando a la conclusión de que para comprender de forma más precisa y completa los hechos más rele- vantes de la realidad social de nuestro tiempo no se puede dejar de incorporar la comprensión de lo que ocurre y de lo que las personas están haciendo en el ciberespacio. Y que lo que sucede allí no es menos real ni necesariamente menos significativo que los sucesos de la vida cotidiana puesto que también forman parte del despliegue social de las personas. Ambos contextos sociales se van fusionando en el día a día y cada vez, como hemos presentado, más millones de personas se incorporan con completa normalidad al uso de Internet de manera multimotivada: en relación con sus preferencias personales, trabajo, ocio, cultura, finanzas, búsqueda de información y conocimiento, reivindicaciones individuales y colectivas, activismo político, aprendizaje, sexualidad, etc.
Para los investigadores sociales se abren numerosas líneas de investigación sobre cómo las redes sociales online expanden el bien y el mal, cómo nos vinculamos unos con otros y los efectos que tendrá en el capital social individual y colectivo la sociabilidad online, cuáles son los efectos perversos que la tecnología permite con la sociabilidad online, cuáles son los potenciales riesgos de exclusión y los nuevos mecanismos de inclusión, si aparecerán nuevas formas de analfabetismo socio relacional a causa de Internet o tenderán a desaparecer las brechas iniciales y surgir otras nuevas no previstas aún, cómo el ciberespacio reproducirá, amortiguará o reforzará las contradicciones clásicas de nuestras sociedades o cómo se equilibran, desequilibran, anulan o refuerzan los roles de ciudadanos no ya como productores sino reducidos a meros consumidores en el ciberespacio.
P: En base a tus exploraciones sobre esta nueva forma de observar la red, ¿podrías describir o puntear algunas características o particularidades específicas de la actual realidad social en el ciberespacio? También hablas de la expansión de una “cibercultura”, ¿cuáles dirías que son sus características específicas?
R: Cuando se habla de cibercultura se hace, en relaidad, un esfuerzo sintético similar pero de menor alcance como cuando intentamso definir cultura. Evidentemente no existe una cibercultura sino que se dan tantas subculturas o ciberculturas como comunidades se puedan crear en el contexto online. Los mejores instrumentos para conocer y comprender la cibercultura de un grupo o comunidad online, como organización humana, son la cultura y la emoción de otros seres a partir de la producción de sus discursos. En la netnografía, tratamos básicamente con entornos textuales y se pueden o se deben incorporar en el análisis, si son pertinentes para la investigación, otros tipos de creaciones como diseños gráficos, vídeocreaciones, podcast, videoblogs, microbloging, etc. y recreaciones que las personas despliegan en su actividad y creatividad en el ciberespacio. La cibercultura debe ser comprendida a través de quiénes la viven y desarrollan, además del investigador. La identidad y también su expresión online se construye desde uno mismo y, también, depende de la relación con los otros, comprendemos nuestro self en relación con la alteridad en un proceso continuo y dialógico de intercambio de significados literales y simbólicos que se reproducen socialmente en el ciberespacio. La cibercultura debe ser comprendida, como un todo, de forma que las conductas culturales no pueden ser aisladas del contexto en el que ocurren.
P: Con la expansión gradual de esta cibercultura (con el aumento de los accesos a Internet, la multiplicación de equipos portátiles, el aumento de alfabetizados digitales…), ¿qué cambios traerá aparejados?
R: Conforme la sociabilidad online se complejice y tribalice, las comunidades tenderán a fragmentarse en subgrupos, a crear nuevas normalidades alrededor de pautas de inclusión y exclusión afinadas, ya que cuando la comunidad prioriza la copertenencia las variables sociodemográficas clásicas sin desparecer tenderán a diluirse o ser reemplazadas por otras. Hoy por hoy, el hecho de que en la etapa actual de desarrollo aún no se dé una plena hibridación entre los contextos de sociabilidad provoca tres efectos: uno, que en el entorno online se estén priorizando las semejanzas y el nivel de fricción aún sea limitado; dos, el contexto online aún cumple la función de acelerador social en la identificación de esas semejanzas y afinidades; y tres, el capital social offline puede convertirse en capital social online y al mismo tiempo este refuerza al primero. Y, desde luego, la tecnología siempre incorpora como aformaba paul Virilio su accidente, esto es, su lado catastrófico. Al igual que puede permitir efectos positivos para muchas personas creará nuevas formas de desigualdad y de exclusión. Los beneficios de estar en estar en la cresta de la ola que está provocando Internet a escala global crecen más despacio que los perjuicios de quedar fuera de ella.
PD: Luego lo que se publique es de esperar que no refleje el conjunto, por eso publico el texto completo