En este blog siempre hay espacio para informar de iniciativas académicas, en este caso en el ámbito universitario, que nacen con una clara orientación y vocación profesional. Estoy convencido de que la Universidad y la Empresa no se “hablan” lo suficiente en nuestro país y que hay no sólo que tender puentes sino también hacerlos estables. A ese objetivo contribuye la creación de la Diplomatura de Postgrado en Comunicación Online y Gestión de Redes Sociales, que se iniciará el próximo enero de 2013, como iniciativa del Departamento de Publicidad, Relaciones Públicas y Comunicación Audiovisual de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en la que se lleva trabajando más de un año.

Puedo hacer esta valoración con un doble argumento: tanto por mi experiencia como directivo en el mundo empresarial durante década y media y como doctor y profesor en la UNED y profesor colaborador con otras universidades (UPV Valencia, UPV Bilbao, Deusto, UAB, Universidad de Sevilla, Universidad Complutense, UCJC, etc.). La creación de esos puentes, tan necesarios, es precisamente la razón por la que he decidido formar parte del equipo de profesores de la Diplomatura de Postgrado en Comunicación Online y Gestión de Redes Sociales, donde impartiré dos asignaturas. Una sobre Reputación Online y otra sobre Netnografía. Si no me equivoco (mucho) será la primera ocasión en la que en el ámbito universitario se traten estas temáticas de manera formal.

El programa de la Diplomatura de Postgrado en Comunicación Online y Gestión de Redes Sociales está diseñado con cuidado, ha sido discutido, refinado, precisado y vuelto a discutir hasta convertirse en uno de esos proyectos que si uno no fuese profesor sería alumno con seguridad.

Se trata de postgrado online de especialización profesional, que permitirá, en palabras de los organziadores “acceder al título de Comunicador Online y Gestor de Redes Sociales por la UAB y se trata de una Diplomatura, título propio con una validez de 30 créditos ECTS. Esta diplomatura de postgrado nace con el objetivo de habilitar a ese perfil profesional con capacidad de liderazgo y prepararlo para desarrollar y gestionar con excelencia las mejores estrategias de Comunicación y Marketing Online, ofreciéndole un acercamiento real a las herramientas que debe manejar en su día a día para aprovechar las oportunidades que ofrece Internet y las tecnologías móviles, tanto a nivel de comunicación como para la web 2.0.”

#DiplomaturaRedesSocialesUAB 

Más información http://pagines.uab.cat/dcei-redessociales/

e-mail: com.online.grs@uab.es



Una máquina que pudiese entender el lenguaje natural ha sido -y es- uno de los sueños de la Inteligencia Artificial desde los mismos orígenes de las ciencias computacionales. Un deseo que resurgió en los años 80 y renace en los últimos años a partir de la necesidad de interpretar cientos, miles o centenares de miles de opiniones que conforman heterogéneos climas de opinión alrededor de temas, marcas, productos, personalidades, etc.  por medio de tecnologías de rastreo online. Este tipo de herramientas de monitorización o webmining pretenden, en su extensa mayoría, crear la ilusión de poder realizar un análisis automático de las opiniones con una supuesta tecnología semántica que tardará aún décadas en ser desarrollada hasta niveles meramente aceptables de capturas e interpretación automática de sentidos y significados.

Hoy por hoy, vivimos en una web sintáctica, buscamos como buscamos (hotel barato centro Roma) porque no hay buscadores semánticos eficientes a escala razonable. Adaptamos nuestras búsquedas a la tecnología disponible y para hacerla útil y supuestamente inteligente nos hacemos estúpidos en nuestra manera de buscar información. Si existiese una web semántica habría motores semánticos eficaces y es muy posible que lo tuviese Google, no por filantropía con el género humano (hace mucho que aquello de Don´t be evil pasó a la historia de las frases afortunadas) sino para que Adwords fuese mucho más rentable. O simplemente Google no existiría.

Lo cierto es que Google podría ser la gran esperanza semántica y lo único que hace Google es cambiar y cambiar su algoritmos (dando quebradores de cabeza a los SEO -a los buenos programadores y sobre todo a los malos) y ofreciendo una búsqueda supuestamente social cada vez más irrelevante o más vinculada con sus propios resultados en lugar de búsquedas semánticas. Lo que debemos esperar de un motor de búsqueda sintáctico es exhaustividad y relevancia aunque no parece que sea ese el camino que ha adoptado Google en los últimos años, que para esquivar sus fracasos y limitaciones sociales, en los que Google+ parece ser el siguiente fracaso, acaba manipulando y alterando los resultados esperados, como sucede con Maps y, sobre todo con G+ (aunque parece que también está rectificando en esto último, ¿quién lo sabe?).

El lenguaje y cómo lo utilizamos no son las matemáticas ni la física, ni siquiera el de la ciencia se puede unificar, esto se sabe ya desde los primeros intentos de los pensadores del Círculo de Viena y Ludwig Wittgenstein, con su Tratactus, en las primeras décadas del siglo XX de matematizar el lenguaje. Lo interesante es como el sueño semántico se reaviva cada cierto tiempo pensando que una máquina creada por los hombres puede ser semántica y ser capaz de solventar lo que el lenguaje, como herramienta de comunicación, ha madurando durante miles de años.

No estamos ante un problema de exceso de información sino de filtros, propósito de análisis y explotación inteligente de esa información. Por tanto, la limitación real en Internet no reside en el acceso a la información sino a su sentido y significados. Como afirma el tecnólogo Jaron Lanierla esperanza de que el lenguaje sea como un programa informático ha muerto. En cambio, la música ha cambiado [se refiere al MIDI y sus consecuencias] para transformarse en algo similar a un programa informático” (Lanier, 2011:215). Mientras llega, o no, la máquina que pueda pensar –aunque ésta sea intangible, ubicua y una creación humana- tenemos que seguir analizando, pensando y tomando decisiones nosotros

 



 


Las marcas y sus responsables, lo quieran o no, lo investiguen o no, están sometidas al constante escrutinio de los consumidores. A partir de las investigaciones que he ido realizando en los últimos cuatro años de los climas de opinión y reputación online de las marcas, se puede afirmar que, cada vez más, las tradicionales decisiones individuales de consumo -o su negación- han ido adquiriendo un creciente componente social.

La reputación de una marca ha dejado de ser un asunto de opinión publicada en los medios, medios que han perdido su excluvidad mediadora entre marcas y audiencias, para convertirse en un asunto de clima de opinión creada por los usuarios. Las fronteras de cercanía física de las personas haciendo boca-oreja han quedado ampliadas a coberturas impensables hace sólo poco tiempo gracias a los medios sociales de Internet. La reputación de una marca ha dejado de ser algo intangible limitado a la experiencia individual y ha adquirido un carácter social e intencional colectivo. Los consumidores se han hecho sociales para no volver a estar aislados en su experiencias relacionales con las marcas. La reputación se ha vuelto tangible, ubicua, generativa, social e incontrolable por parte de las marcas.

La reputación online de una marca no depende de un community manager, no está en la web corporativa, no es el SEO, no es el orden de aparición en Google… está en la mente de los consumidores y sólo depende de las decisiones que toman los consumidores sociales detrás de las marcas y cómo son percibidas por esos consumidores de forma individual y colectiva y qué acciones de aceptación, indiferencia o rechazo pueden provocar. Las marcas tenían y tienen el discurso del consumidor en el centro pero la verdad es que el producto domina la gran mayoría de las decisiones porque son muchas décadas creando y vendiendo productos sin preocuparse de los consumidores más que como agregados de variables sociodemográficas.

En las sociedades modernas y occidentales con sobreproducción y sobreoferta de productos indiferenciados se mantiene la ficción, como la de los medios de masas de considerar a las audiencias desinformadas, de que las necesidades no están cubiertas suficientemente. Las organizaciones están frente al final de los negocios como han sido siempre y se ha abierto una etapa en la que no es posible el paso atrás, se impone la necesidad de aceptar que la obligación de adaptarse a la realidad se hace dramática debido a la velocidad a la que hay adaptarse. Internet es un medio meritocrático, desintermediador, anulador de márgenes abusivos que está llevando a las marcas a niveles de competencia darwinistas y acelerados que no todos los directivos están dispuestos a aceptar como reales. Hay empresas que se suidan por negacionismo de la realidad; y rápidamente otras ocupan su lugar.




La entrevista hecha para EFE

Madrid, 23 abr (EFE).- Internet ha cambiado para siempre al consumidor, dándole mayor

poder de decisión e influencia y convirtiendo el marketing en una “batalla de percepciones y no de productos” en busca de una reputación “online” positiva para empresas, instituciones y personalidades.

Así lo ha explicado en una entrevista con Efe el doctor en Sociología y consultor experto en nuevas tecnologías Miguel del Fresno, que acaba de publicar “El consumidor social. Reputación online y social media” (Editorial UOC).

“Con internet, las decisiones de consumo que tradicionalmente eran individuales han adquirido un creciente componente colectivo. (…) Hay una sobreoferta de información. No

nos fiamos de la información oficial de las marcas porque sabemos que es parcial o interesada y lo que buscamos es la experiencia directa de otros”, ha sostenido.

El experto ha afirmado que en la red se ha constituido un nuevo ecosistema de influencia no controlable que genera climas de opinión que afectan a la reputación “online”, que es importante en tanto en cuanto influye en la toma de decisiones de otros.

“Internet es una tecnología disruptiva porque ha hecho audible definitivamente la voz de los consumidores, se quiera escuchar o no por las organizaciones”, ha sugerido del Fresno.

El consultor ha reconocido que el boca-oreja siempre ha existido, pero con internet esa práctica consigue mucho mayor volumen, frecuencia, audiencia, notoriedad e influencia.

Del Fresno negado que el internauta sea el enemigo de las marcas por el hecho de haberse convertido en un “micromedio” con capacidad para emitir, recibir y reelaborar información en tiempo real que afecte a sus productos: “no es cierto que la gente vaya a internet a opinar mal”.

Ahora bien, ha alertado de que cualquier consumidor con una “destreza media” puede poner en dificultades a una marca utilizando las herramientas de la web 2.0.

“No existe una percepción real de la importancia de la reputación ‘online’. Muchas empresas siguen negando la evidencia, muchas marcas se van a suicidar por nega

cionismo. Es tan evidente que internet está revolucionando el mundo empresarial que sorprende que algunas empresas digan “esto no me afecta a mí”. La pregunta no es si te afecta, sino cuándo va a llegar el tsunami a tu negocio”, ha dicho.

Del Fresno ha denunciado que el discurso oficial de las instituciones ponga en el centro al consumidor, al ciudadano o al votante cuando en la realidad nunca se preocupan por ellos ya que están pensando en el producto o en el voto.

Y considera que ese es el “gran cambio” que deben asumir porque en la actualidad el marketing “no es una batalla de productos, es una batalla de percepciones”.

Algunos medios que han publicado esta y otras entrevistas

La Vanguardia “El marketing en internet es una batalla de percepciones, no de productos”

El Economista “El marketing en internet es una batalla de percepciones, no de productos”

Finanzas.com “El marketing en internet es una batalla de percepciones, no de productos”

El Día “El consumidor social’ muestra las claves para tomar decisiones en comunicación online”

La Información, blog 233 grados. El consumidor social: reputación online y social media


Vídeoresumen de la presentación del libro by @referenZia y entrevista con AcensTV